CAMPO DE SUEÑOS


Mientras se encontraba caminando en su sembradío de maíz en Iowa, el granjero Ray Kinsella (Kevin Costner) se sorprende al escuchar una voz que le susurra: «Si lo construyes, él vendrá»; y también se le presenta un espejismo: el de un enigmático parque de pelota a la distancia. Su esposa, Annie (Amy Madigan), no cree las palabras de Ray cuando este le relata su experiencia, pero de todos modos le permite construir el terreno de juego que él había observado en su ensoñación.

Sin embargo, la obra les ocasiona la ruina económica. Ray y Annie discuten si vuelven a sembrar maíz en esa parcela, pero su pequeña hija Karin (Gaby Hoffman) les sorprende al decirles que ha mirado un hombre en el terreno de juego. Ray descubre que el sujeto es Shoeless Joe Jackson (Ray Liotta), un beisbolista que había sido muy querido por su padre ya fallecido. Emocionado por volver a jugar al béisbol, Joe les pregunta si podría invitar a otros peloteros para armar una partida. Cuando retorna, lo hace con siete jugadores que habían sido sancionados en el famoso escándalo de los Medias Negras del año 1919.

El cuñado de Ray, Mark (Timothy Busfield), es incapaz de ver a los peloteros en acción, y previene a Ray que irá a la quiebra a menos que vuelva a sembrar en el sitio. En otra ocasión, Ray escucha nuevamente la voz que le susurra la frase: «alivia su dolor». Días después, cuando asiste a una reunión colegial en la que se debatía la prohibición de los libros del retirado activista político Terence Mann (James Earl Jones), Ray concluye que la voz se refería a este autor. Posteriormente, lee una entrevista con el mismo Terence Mann en la que este relata su sueño de infancia, que consistía en jugar con los Brooklyn Dodgers, así como mostraba su decepción cuando este equipo se trasladó a Los Ángeles; Ray pronto convence a Annie que debe buscar a Mann, luego que ambos dicen haber compartido el mismo sueño en el que Ray y Terence se encontraban en un juego de pelota.

Cuando le encuentra en la ciudad de Boston, Mann niega haber dicho esas palabras, pero Ray le convence que vayan a un juego de pelota en el Fenway Park. Allí Ray escucha nuevamente la voz, que le urge «mirar a la distancia». Pronto observa el marcador del estadio que indica las estadísticas del jugador Archibald «Moonlight» Graham (Burt Lancaster), quien había jugado para los New York Giants en 1922, pero que nunca tuvo la oportunidad de tomar el bate. Luego, Mann admite haber visto lo mismo, y juntos viajan a Chisholm, Minnesota, donde se enteran que Graham era un médico, pero que había fallecido dieciséis años antes.

Ray decide tomar un paseo nocturno, pero se sorprende cuando advierte que se encuentra en 1972, el mismo año que Graham había muerto. De pronto, le encuentra en la calle y ambos sostienen una conversación. Graham le confiesa que aunque se lamenta de no haber bateado en las Grandes Ligas, hubiera sido peor no haberse convertido en médico. Por tanto, rechaza la invitación de Ray de acompañarle al campo de pelota que había construido, para hacer realidad su sueño de batear en un juego.

Cuando Ray y Mann se dirigen a Iowa, Ray le da un aventón a un jovencito (Frank Whaley) que se presenta a sí mismo como Archie Graham , es decir, el pelotero Moonlight Graham. Mientras el chico se encuentra dormido, Ray confiesa que a la edad de catorce años, había rehusado jugar a la pelota con su padre, después de haber leído uno de los libros de Mann. Además, revela que a los diecisiete, y después de una discusión con su padre acerca de los desmanes de Shoeless Joe Jackson, dejó su casa y nunca se volvieron a ver. Ya en la granja, varios jugadores se encontraban en el parque de pelota, tanto que habían formado dos equipos, lo que Archie aprovecha para tomar parte del juego.

La mañana siguiente, Mark le ruega a Ray que venda la granja, pero la pequeña Karin señala que no hay necesidad, puesto que mucha gente pagará por ver los juegos de pelota. De igual manera, Terence concuerda que la gente llegará, además, con el objetivo de revivir la inocencia de la infancia. Por tanto, Ray se niega a vender la propiedad. Frustrado, Mark tiene un altercado con Ray, y accidentalmente provoca que Karin caiga desde el pequeño graderío en que se encontraban. El joven Archie corre para auxiliar a la pequeña, y luego de traspasar la línea del campo, se convierte en el doctor Graham, ya anciano. Tras socorrer a la niña, Ray se da cuenta que Graham no puede retornar al terreno de juego como un joven. Pese a todo, el doctor le reafirma el orgullo por su profesión, y retorna al campo de pelota para despedirse de los otros beisbolistas. De repente, Mark observa a todos los jugadores, y cambia su opinión acerca de la venta de la granja.

Después del juego, Joe invita a Terence a caminar a través del maizal. Terence acepta y desaparece, pero Ray se disgusta al no haber sido invitado. Shoeless Joe le reconviene por el hecho de buscar una retribución, y le recuerda que lo que hizo fue por aquella voz que le había susurrado: «si lo construyes, él vendrá», y acto seguido mira al home. Allí se encuentra un receptor, que se quita la careta y Ray reconoce en él a su padre John cuando era joven.

Ray presenta a su esposa Annie y su hija Karin a su padre, y cuando este retorna al maizal, Ray le pregunta si desea jugar a la pelota. Su padre asiente, y mientras juegan, comienzan a llegar cientos de vehículos al parque de pelota, por lo que las predicciones de Karin y Terence de que la gente llegaría a ver béisbol, se hicieron realidad.

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